El despacho revisa la situación de la entidad en los tres pilares: balance prudencial y capital de solvencia obligatorio, sistema de gobernanza, ORSA y funciones clave, plantillas cuantitativas e informes narrativos. Para cada punto, el diagnóstico indica la desviación constatada, su gravedad y el esfuerzo de adecuación necesario.
El formato es breve y proporcionado: entrevistas, revisión documental, recálculos selectivos y presentación a la dirección y, si la entidad lo desea, al consejo de administración.